10 años de Lagartija Mission (I):
El original y la versión redux

Una década, dos lustros, diez años, ni más ni menos desde que realicé mi primer y único corto… ya con uno tuve suficiente jajaja.

Parece que fue ayer cuando engañe a amigos y familia para rodar una historia de asesinos a sueldo incompetentes al estilo de las buddy movies de los ochenta.

Rodado en menos de dos días, sin medios, sin equipo profesional y sin que nadie se hubiera leido el guión, el rodaje casi acaba con amistades y rompe familias. Pero quitando los sofocones y los contratiempos nos reímos bastante y nos salieron las anécdotas por las orejas.

El original

Con los aires subidos después de acabar diseño en la Escuela de Arte, nos creíamos los que más sabían. Habíamos hecho unos cuantos cortos como ejercicios de clase y teniamos ya conocimientos básicos de edición de video, así que si los demás hacían mierdas ¿por qué nuestra mierda iba a ser peor que la de los demás?

Quería hacer algo que no fuera lo de siempre, que por lo general era hacer un corto de terror. Todo el mundo que hacía su primer corto era siempre de miedo-gore-zombies-terror y yo no estaba por la labor, quería hacer algo más ochentero: entretenimiento basico con el humor siempre presente (con lo difícil que es hacer reir). Así que me decanté por algo tan clasico como las “pelis de colegas”, para que nos entendamos y salvando las distancias, ejemplos como Arma Letal, El Último Boy Scout, Límite 48 horas o Dos Policías Rebeldes.

“Para eso me saqué mi grado medioooo”

El apartado técnico fue de lo más cutre: sólo teníamos dos cámaras de MiniDV. Ya está, pare usted de contar. Ni micro, ni reflectores, ni si quiera una claqueta hecha con cartón.

Y ya os podéis imaginar como sonó aquello, sólo con el micrófono básico que traían las modestas cámaras. No se escuchaban apenas los diálogos y en su lugar solo había ruido blanco causado por el viento. Algo lamentable.

“¡¡¡Iiiiiiiiiiiiiih!!!”

Si el grabar las escenas fue muy rápido, porque la gente se escaqueaba a la mínima de cambio, la edición fue interminable intentando arreglar lo inarreglable. Una tortura que parecía que no tenía fin para que luego quedar fatal.

Aun con todas la quejas fue una experiencia divertidísima y muy muy didáctica, aprendimos TODO lo que NO se debe hacer al rodar un corto. Y no todo fue un desastre, los créditos quedaron bastante potables y todavía siguen siendo lo mejor del corto. Lástima que lo demás no acompañase XD.

La versión redux

Dos años después, con más conocimientos de edición de video me propuse intentar arreglar el corto. Además ya manejaba el Adobe Encore para editar menús de DVD y podría incluir extras y todo.

Mejoré un poco la corrección de color pero tampoco fue una maravilla, recorté 2 minutos la duración del metraje para que no fuera tan pesada, se grabaron planos recursos para mejorar un par de transiciones entre actos. A eso añadirle los mencionados extras, como tomas falsas, imágenes o el montaje primitivo con los créditos de apertura originales.

“Enga, empezad a pagar patadas”

También se mejoró el diseño de la portada y la carátula y galleta del DVD, con un logo más limpio. Todo carcasa ya que el corto no había por donde cogerlo lo presentaras como lo presentaras.

Si a estas alturas os estáis preguntando si tal obra del cine de serie Z se puede ver en algún lado, siento deciros que no. Al tener usar canciones de grupos conocidos saltan las alarmas de la SGAE y derivados en cualquier plataforma de videos que la suba, y ponerse a buscar una música sin licencias para que quede peor aun como que no. Aparte está el factor vergüenza ajena, ya que ninguno de los participantes quiere saber nada de tal truño (nótese que NADIE usó su nombre real en los créditos) y suelen amenazarme de muerte cada vez que saco el tema del corto en cualquier conversación.

“¡Dala, dala!”

Bueno me despido no sin antes nombrar los nombres (sin apellidos) de las personas que pusieron su granito de arena en la realización de este incunable. Gracias a Jorge, Carmen, Jaime, Leonardo , Pedro, Sandra, Eduardo, y Manuel.

P.D.: Ojo, que la historia de Lagartija Mission no acabó aquí…